Caraqueño, criado en una familia practicante de la buena mesa y Tenedor de Oro 2006, galardón que otorga la Academia Venezolana de Gastronomía. Carlos García comanda Alto, uno de los restaurantes más prestigiosos del país y que actualmente se encuentra en introspectiva para recuperar la esencia de la cocina tradicional-criolla.
Su pasión por el fogón se despertó desde muy corta edad, era admirador de la cocina de casa de su abuela, quien al igual que sus padres se convirtieron en figuras importantes e influyentes en lo que hoy en día es Carlos García, uno de los chef más importantes con una amplia trayectoria reconocida tanto en el ámbito nacional como internacional.
¿Quién es Carlos García?
¡Guao! La cocina es mi trabajo, paso en ella de 14 a 15 horas diarias, es mi mundo y vivo de ella, el resto del día se lo dedico a mi familia. Soy un cocinero que a la vez es papá.
¿Cuándo decides ejercer la cocina como profesión?
Siempre me gustó, pero nunca la vi como una profesión de la cual viviría. Sin embargo, tras muchos años de estar dedicado a otros oficios, decidí hacer lo que me encantaba y por ello me fui a estudiar a la escuela Hoffman en Barcelona, España, y bueno, ya tengo 15 años en este mundo y es lo que quiero seguir haciendo el resto de mi vida.
La vida de Carlos García se mueve entre ollas y sartenes del restaurante que dirige desde hace cinco años. Alto es un espacio exclusivo en el que la satisfacción del comensal es prioridad. Su corazón es un enorme árbol que le confiere a este lugar un toque de calidez y elegancia.
Alto es considerado uno de los mejores restuarantes del país ¿A qué crees se debe?
Yo siempre digo que ojalá y podamos llegar a los 20 años, allí sí podría hacer un balance, queremos un restaurante de tradición, cinco años es muy poco, hay muchos caminos por recorrer. Alto se hizo con la visión de mantenerse en el tiempo, yo creo que este lugar merece todo el esfuerzo y la lucha que podamos darle.
¿A qué lugares del mundo huele Alto?
Yo quisiera que cada vez más, Alto huela a Venezuela, al principio nuestro restaurante era de influencia catalana, pero quiero que cada día huela más a ají dulce, onoto, carne mechada, a papelón; por un tema de tradición y respeto a nuestro país.
¿Cómo has hecho para mantener a tu personal contigo por tanto tiempo?
Hay una cosa bien bonita, hay un personal de confianza, aquí cenamos y almorzamos juntos, se intenta que el día a día de nosotros sea como de una familia, así como para mí mi familia es importante, para todos los demás es igual, por eso trato de respetárselos, trato de generar esa condición de hermandad.
¿Háblanos del menú que ofreces?
Como te expliqué, estamos en un momento de introspectiva, al principio nuestra cocina era de mercado, con un corte catalán. Sin embargo, queremos que tenga una línea más venezolana, el menú que viene en el plazo inmediato es a base de ingredientes venezolanos y tradicionales. Te cuento que hace pocos días estuve reunido con Don Armando Scannone y le pedí asesoría, en el sentido de qué platillos le gustaría comer a él. Estoy buscando que en nuestro menú haya platos de degustación, como los hace y los presenta Don Armando.
Yo siento que cada día el cliente está más necesitado de comer nuestros sabores, de probar un buen asado negro. En pocas palabras ya es muy tarde para comenzar pero sí para rectificar, queremos que nuestra cocina genere recuerdos.
¿Qué opina de nuestra gastronomía?
Es complicada, no tiene principio ni fin, es arriesgada y osada, pero a la vez conservadora, no es fácil entender por qué en un mismo plato o en una cucharada te encuentras con sabores dulces, salados, picantes y ácidos, hay quienes no lo aceptan.
Carlos García cocina venezolano en “Puro chef”, un reconocido programa de cable transmitido por el canal de entretenimiento Utilísima. El formato es distinto al de otros espacios gastronómicos. “El estrés que se vive en la cocina de cualquier restaurante es casi nada, si se compara con el ajetreo de un set de grabación”, señala García. “Me di cuenta
que es mil veces más difícil ser cocinero de televisión que en un restaurante, hay que explicar con mucha tranquilidad, en 10 ó 12 minutos, un plato que quizás se hace en dos días, además tenemos que convencer a las personas que eso se hace así, es muy complicado”, confiesa.
A Carlos García en definitiva, le encanta participar en este programa de corte internacional que de la mano con reconocidos cocineros del continente dan a conocer los platos y bebidas típicas de sus países: “Utilísima es una experiencia bellísima, me ha dejado maravillosas amistades, las personas ya te reconocen y eso es muy bonito”.
García empieza a recuperar lo esencial de la gastronomía venezolana con sus más tradicionales ingredientes, su internacionalización le ha dejado grandes aprendizajes y sus experiencias adquiridas las pone en práctica en la cocina de Alto, en Los Palos Grandes.
¿Un sabor de la infancia?
Plátano maduro.
¿A qué te sabe Venezuela?
Ají dulce.
¿Una receta para la vida?
Los hijos.
¿Le cocinas a tu nena?
Antes no cocinaba en casa, ahora sí, la bebé me ha hecho cocinar de nuevo. Ella come comida sencilla, pero que tengan salsas.
¿Qué te gusta comer?
Lo básico, un buen pescado, aceite de oliva, los estofados y los guisos me encantan.
¿Lo más extraño que haz comido?
Arañas, de Nelson Méndez y en Hong Kong comí culebra.
¿Un paisaje?
Barcelona.
¿Un ingrediente?
Trabajo.
¿Una herramienta de trabajo?
Más trabajo.
¿Cuál es tu especialidad?
No tengo especialidad, trabajo con lo que consigo, con lo que tengo a la mano.
¿Qué no te permites en la cocina?
La falta de ilusión, falta de ganas, para que un cocinero sea bueno tiene que ser trabajador.
¿Un error que hayas cometido en tu cocina?
¡Ufff! Muchos a cada rato, al principio creer que lo que uno hace es lo mejor y es lo que quiere el cliente.
¿Qué no cocinarías?
Un animal en extinción.
¿Un postre?
Banana Split.
¿Un cocinero?
Mariano Gonzalo.
¿Restaurante favorito?
Urrutia, Mokambo, Ara café, el comedor del ICC.
¿Por qué razón dejarías de visitar un restaurante?
Tal vez dejaría de visitar un restaurante porque haya sido maltratado.
¿Además de la cebolla, que te ha hecho llorar en la cocina?
Unos langostinos que nos trajeron vivos, la vida que tenían esos animales era maravillosa.





